lunes, 24 de marzo de 2014

Relato: La muñequita de cristal

La muñeca de cristal


Vivía en una estantería cualquiera, de un cuarto de estar cualquiera de una casa cualquiera que se encontraba en una ciudad cualquiera de una región de un país cualquiera. Y no os penséis que era nada especial: ella, como todo lo que la rodeaba, también era común y cualquiera.

Esta es la historia de una muñequita de cristal. Sí, de esas que tiene tu vecina adornando los muebles, de esas que parecen brillantes y preciosas cuando las miras en su inmovilidad. 
En realidad parecen así de preciosas porque la gente no suele mirarlas mucho tiempo. En cuanto los invitados se van del salón del té y los dueños de la casa se van a dormir, todos los muñequitos y adornos empiezan a moverse, a vivir.

La muñequita llegó a la casa, como nosotros llegamos al mundo: por suerte y casualidad. Llevaba ya unos cuantos años viviendo en la estantería con muchos adornos diferentes: otros muñequitos, figuritas, marcos con fotos, libros, estatuillas de madera y cerámica... incluso llegaba a divisar el blandito reino de los peluches desde su estantería, allá en el otro extremo de salón.

Por supuesto, la muñequita nunca había salido de su estantería. Le daba mucho miedo, a pesar de que veía como otros muñequitos hacían arriesgados y fantásticos viajes a otras estanterías, o incluso al suelo, o incluso (sólo los más osados) al sofá, al reino de los amables peluches. Pero ella no. Ella era de cristal, y era tan delicada que podía romperse si algo salía mínimamente mal.

Probablemente la estéis visualizando: Una figura de vidrio que resplandece al sol con mil colores, un hada, tal vez, una princesa... alta, delgada, grácil, etérea, que más que andar flotaba, con ojos fríos pero profundos, muy claros, como el cristal del que estaban hechos, y el pelo largo flotando a su alrededor como por arte de magia, con unas maravillosas ondas ondulantes y suaves, y un precioso vestido hecho de estrellas, o de mariposas, o de flores...

Olvidadlo. Vamos, olvidad al hada perfecta. Siento tener que deciros que la muñequita no era así.
Ella era una niña. Una niña pequeña, delgada, sí, pero nada alta. Tenía el pelo ni muy largo ni muy corto, y liso, soso, nada de maravillosas ondas. No andaba ni de lejos de forma grácil, al contrario, era muy patosa, y tenía que tener cuidado de no romperse tontamente por una caída. Sus ojos eran de cristal, transparentes en principio, pero si alguien se hubiera fijado bien se habría dado cuenta de que eran del color del chocolate, oscuros, cálidos e inseguros, muy grandes, quizás demasiado para estar en un rostro tan pequeño. Oh, y nada de preciosos vestidos o túnicas maravillosamente largas y vistosas...un conjunto normal, bonito, pero no espectacular.

La muñequita tenía algo bueno: como era transparente, todo lo que sentía o decía era de verdad. Era además, cariñosa, simpática, y en muchas ocasiones alegre, y siempre que podía ayudar intentaba hacerlo. Tenía pocos amigos, pero todos eran figuritas maravillosas que la querían y apoyaban en casi todo, a pesar de que era atolondrada, escandalosa y excesivamente soñadora.

Sin embargo, y aunque ya he dicho que la muñequita intentaba ayudar en general,(pero especialmente a los muñecos que apreciaba y quería), lo cierto es que rara vez lo conseguía. Era extremadamente frágil, tanto, que no podía oír problemas muy graves sin sentir que se resquebrajaba un poco a la altura del corazón. Era débil, y no podía realizar ningún tipo de trabajo físico. Era de cristal, y todo lo que caía en sus manos se resbalaba y se rompía, incluso las sonrisas, los abrazos o los corazones. Y ella lloraba. Lloraba lágrimas de cristal que molestaban a todos los que intentaban animarla sin consuelo. Lloraba lágrimas frías que pinchaban. Y ella, a veces, también pinchaba. Pinchaba tanto como el cristal más afilado, y los otros muñequitos la esquivaban porque la consideraban muy rara. La muñequita no iba a los viajes entre estanterías, no reía con los otros muñequitos.

La muñequita quería estar sola, se sentaba en una esquina de la estantería y observaba a los demás, pero a la vez no paraba de preguntarse... ''¿Por qué yo soy de cristal? ¿Por qué no soy de elegante cerámica o de resistente madera? Por qué yo no soy tan bonita como esas muñequitas que están allí? ¿Por qué no soy tan blandita y amorosa como los lejanos peluches? ¿Por qué rompo cosas por mi torpeza? ¿Por qué no logro que mis muñequitos más queridos no sufran cuando están a mi lado? ¿Por qué mi cristal no brilla con el arcoíris de la alegría? ¿Por qué mis lágrimas están tan frías?''


Tal vez, llegados a este punto de la historia, creeréis que la muñequita un día averiguó que era de cristal porque era bonita y especial. Y que hizo muchos viajes, y que vivió espectaculares aventura épicas, y que encontró muchos muñequitos que la acompañaron y que no hablaron de ella a su espalda, y que sus amigos de toda la vida dejaron de preocuparse por fin, y que un día alguien le puso el corazón entre las manos y ella no lo rompió torpemente...

Siento decíroslo, de verdad lo siento, pero eso no pasó. La muñequita no hizo nunca nada de eso. Y se resignó, y comprendió que ser de cristal no es nada especial. Hay figuritas que no nacieron para destacar, sino para vivir en la misma estantería, con poquita gente de verdad a su alrededor y mucha falsa. Figuritas que se limitan a llorar lágrimas brillantes y frías por las noches y, por las mañanas, cuando los dueños de la casa se despiertan, se quedan muy quietas y sonríen para el público humano.

¿Que por qué lo sé? porque ahora esa muñequita vive en mi salón. Cada mañana la miro mucho rato. Le he visto los ojos oscuros, y el pelo liso, y la piel pálida y fría. Todas esas cosas las veo cada mañana.

Pero no voy a mentir. Lo que me cuesta ver más y más cada mañana, es la sonrisa de la muñequita.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Ayyyyy gracias Dámariiiss!!! seguiré, me ayuda mucho, y más si recibo comentarios tan positivos!!! =D

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  2. Respuestas
    1. Sekiu Loveeee!!!! es un poco triste pero meh, también es bonito jajajajaja me alegro de que lo hayas leído!! =D

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