viernes, 23 de enero de 2015

Frases que son mentira

Frases que son mentira

Esta entrada es digna del llamado ''cuaderno azul'', un sitio donde escribo lo que me sale de las entrañas de vez en cuando. No lo que quiero que la gente vea bonito, no lo que me esfuerzo en escribir con bellas palabras para que se entienda y todo el mundo pueda leerlo. No. Simplemente escribo lo que necesito sacar de mí, normalmente porque me hace daño. Hoy vengo a desmitificar una frase que es completamente falsa y que odio.

Y es esa de ''las mejores personas son esas que se duermen llorando cada noche y luego lucen una preciosa sonrisa cada mañana''. UH. MENTIRA. MENTIIIIIIRAAAAAAA.

Vamos a ver, ¿Por qué coño intentan hacer bonito un concepto tan horrible? Todos los que alguna vez se han dormido llorando saben que al día siguiente no se puede lucir una preciosa sonrisa.

Yo he perdido la cuenta de cuántas veces me he dormido llorando. Literalmente, he perdido la cuenta. Y no llorando un poquito de tres lágrimas bonitas y femeninas y luego a dormir como una santa. No. Llorar de ahogarme entre lágrimas y mocos y de encima preocuparme porque no quería que mis padres se despertaran en plena madrugada para descubrir a un bulto enrollado en mantas con los ojos más rojos y más hinchados que dos jodidos tomates de huerta. Y os pudo jurar por lo que queráis que cuando esas cosas pasan luego, a la mañana siguiente, no se pude lucir nada parecido a una sonrisa fuerte y vital. Estás ahí, plantada, pálida como tú sola, que parece que acabas de salir de la puta tumba, desganada y completamente ida, neutra. Si te ríes con algo se nota que no te ríes igual que siempre, que es por compromiso vaya. Y no te encuentras bien (Obvio anímicamente estás aniquilada) ni siquiera físicamente. Y es porque estás agotada. Porque sentir que te consumes con cada lágrima que sale de ti es agotador. Porque sentir que te mueres es doloroso. Porque desearlo es deprimente, y si te deprimes lloras más, y luego cuando paras y crees que toda la crisis horrible ha pasado, las vocecitas de tu estúpida conciencia, que están confusas, empiezan a susurrar por cada rincón de tu maldita mente, y te marean, te agobian y te llenan de paranoias adolescentes que no hacen sino crearte complejos e inseguridades muy bastos que luego apenas se pueden disimular en público. 

Wow, si estuviera diciendo esto en vez de escribirlo creo que estaría sin aliento. Pero lo que e dicho es la pura verdad. Los agobios más fuertes, los más duros, acuden en la noche, y no podemos hacer nada para evitarlo, ni para evitar que todos nuestros complejos se ceben de un pobre cerebro agotado. Y no somos fuertes, ni somos las mejores personas. Somos jodidamente débiles. Todo nos afecta y todo nos pasa factura. Una mala mirada puede entristecernos durante días, un mal comentario oído por accidente nos mata, y al mínimo cumplido nos ponemos a llorar con una emoción exagerada. Y es por eso. Porque no somos nada fuertes. Porque estamos destrozados.

Así que la próxima vez que veáis a alguien luciendo un precioso maquillaje, un peinado bien currado, una ropa guay y una sonrisa que ilumina, dadle la enhorabuena por ser fuerte y estable, e id a abrazar a esa que ha traído toda la mala cara, a esa que está palidísima y no se ha maquillado y lleva una coleta despeluchada y una ropa hortera. Porque esa es la que anoche casi se muere llorando.

miércoles, 7 de enero de 2015

''El romance de Nadia'' Capítulo 15

Capítulo 15


El calificativo ''Soñadora'' me había sido otorgado ya a bien temprana edad, por la sencilla razón de que, cada vez que mi madre nos contaba un cuento a Liana y a mí, siempre pasaba lo mismo: ambas nos ilusionábamos y vivíamos la historia con la misma intensidad, pero,  mientras que a la mañana siguiente mi hermana volvía a ser una perfecta dama en miniatura que aprendía a escribir o a cantar, yo me pasaba días buscando duendes entre las raíces de los arbustos de la pradera, o confundiendo a cualquier mariposa con la reina de las hadas, que venía a otorgarme poderes mágicos. Siempre soñaba con que las leyendas se harían realidad.

Mientras veía cómo los árboles del bosque se movían, (literalmente se movieron para dejarnos pasar al acabar de leer el cartel) pensé que si le contara a la Nadia pequeña que estaba presenciando cómo un cuento de hadas se hacía realidad, seguramente no me creería. Una parte de mí estaba aterrada, otra parte de mí se encontraba ausente, y otra más simplemente estaba fascinada con toda aquella belleza, con aquel bosque tan profundo y tan alto desde el que no se veía el cielo, con los árboles moviéndose, con los juglares a mi alrededor, conduciéndome por el camino que supuse que era el adecuado. No podía, desde luego, volver atrás, pero tampoco lo deseaba. Era muy extraño, pero el bosque parecía calmarme poco a poco.

Finalmente, los árboles dejaron de moverse y nosotros de andar al llegar a un claro enorme (o sería un claro si la luz llegara a él, cosa que no pasaba pues las hojas tan altas lo teñían todo de un verde oscuro). Era el espacio de bosque más grande en el que había estado jamás. Era como la plaza de una gran ciudad, y desde todos los puntos del bosque aparecían personas de entre los árboles, como nosotros. Gente vestida de verde se les acercaba y los saludaba calurosamente. Había un ambiente muy festivo, con hogueras por doquier. La hondonada me recordó a Hiedrazul. Al ver a una pareja besarse, pensé en Axel y mi corazón se aceleró un instante. Sacudí la cabeza rápidamente para alejarlo de mis pensamientos.

De repente, un torbellino verde apareció ante nosotros gritando y se enganchó al cuello de Joseph:

-¡CHICOS! ¡JOSEPH! ¡POR FIN!

-Thaaly...-Joseph sonrió cariñosamente y apartó al borrón verde ligeramente- yo tampoco puedo creerlo. Necesitaba volver aquí de verdad.

Ladeé la cabeza con curiosidad. La mancha de energía verde resultó ser una chica delgada y apenas un poco más alta que yo, con la piel brillante y morena y unos ojos gigantescos y exactamente del mismo color que Joseph y una orejas exactamente como las de Suri y Panta, que sobresalían de entre la nube de rizos pelirrojos que le enmarcaban el rostro. Llevaba una sencilla túnica verde y lisa, e iba descalza. Abrazó con mucha a alegría a todos los juglares, y en esas estaba cuando llegaron Suri y Panta, a quienes casi tira al suelo de pura alegría. Se abrazaron las tres y se pusieron a saltar. Cuando acabaron, entre risas, Telmo y Jaques les preguntaron si había llegado bien al claro:

-Sí, ha sido realmente fácil y muy rápido- Explicó Panta- Nadia ha logrado abrir un portal magnífico con su voz. Hemos podido traer vuestros carros y llevarlos con todos los demás.

''Oh''-pensé- ''Así que lo que he hecho al cantar es abrir un portal''

-Y hablando de pertenencias- Suri me tendió mi zurrón- Te lo has dejado en la entrada al bosque. Dentro están el puñal y tus zapatos, y por supuesto todas tus demás cosas.

-Oh, gracias-Dije, tomando mi zurrón y ruborizándome. No podía creerme mi propio despiste. ¿Cómo podía haberme olvidado de lo único que poseía desde hacía ya casi tres semanas? ¿Es que mi obnubilación por el bosque había superado a mi sentido común?

-¡Oh! ¡Tú no eres Liana!-Exclamó la muchacha mirándome de arriba a abajo sin ninguna educación- creía que eras ella, pero eres más pequeña.  Te pareces mucho...

-Es su hermana, de hecho- apuntó Dante.

-Es...-la chica me miró fija. Yo estaba ocupada revolviendo en el zurrón, buscando mis botas, y no le hacía mucho caso- es...

-¿Thaaly?-Joseph la miró sonriente- ¿Estás bien?

La chica se acercó a mí como un gato. Primero dio uno o dos pasos tímidos, tensando todo el cuerpo, casi con miedo. La oí respirar agitadamente y la miré preocupada, dejando caer mi zurrón lentamente. En un segundo, sin embargo, había dado un salto y había colocado su rostro apenas a cinco centímetros del mío. Sus rizos rojos de tono caoba, mucho más oscuros que el pelo de Axel, me rozaban las mejillas. Inspiró fuertemente unas cuantas veces, como si quisiera respirarme.

-Vaya...-susurró gutural, casi como un gemido- Joseph...no la dejes escapar...creo que es la más pura que has traído en mucho tiempo...-volvió a suspirar y cerró los ojos, quedándose inmóvil unos segundos.

-¿Qué...está haciendo?-pregunté en susurros, sin atreverme a hacer ningún movimiento.

-Está... oliendo tu aura.

-¿Perdón, Joseph?

-Thaaly es una vieja amiga y... es duende pura, tiene una sensibilidad que el resto no. Ella...puede sentir tu aura, tu alma, tu ser...llámalo como quieras, la cosa es que la siente y la huele. Y parece que le gustas mucho...bueno, creo que ya está bien. Thaaly...-Jospeh la cogió del brazo y ella se sacudió de pies a cabeza- estás asustando a Nadia.

-Oh, lo siento... yo-Ella sacudió la cabeza ligeramente- me he dejado llevar un poco. Caramba, debes ser muy inocente. ¿A que nunca has besado a un chico? ¡Tu aura está inmaculada, nadie la ha tocado jamás!

-¿Qué pregunta es esa?-Dije, enrojeciendo hasta la raíz del cabello.

-Oh, mira cómo se ruboriza...¡Qué chica tan graciosa has traído, Joseph! tranquila, no voy a hacerte más preguntas, no esta noche... ¡Todos tenéis que descansar, debéis estar agotados!-Me miró muy sonriente- Seguidme todos y ni se os ocurra llevar zapatos puestos, al bosque no le gusta, ya lo sabéis.

-Al bosque... ¿No le gusta?-repetí, sin comprender, pero apresurándome a agarrar de nuevo mi zurrón y siguiendo a toda la alegre comitiva. Me coloqué el brazalete de nuevo, discretamente, y me juré no volver a perderlo nunca más.

Comprendí, mientras cáminabamos dirigiéndonos al centro de aquel claro extraño y verde, a lo que se refería Thaaly. La hierba parecía estar realmente viva, y se enredaba entre mis dedos, acariciaba mis pies e incluso hacía crecer alguna que otra flor de vivos colores allá por donde pisábamos. Estaba tan maravillada observando el suelo que no me di cuenta de que nos habíamos detenido ni de lo que pasaba a mi alrededor. Sólo cuando Joseph me sacudió ligeramente y murmuró mi nombre, vi adónde habíamos llegado.

Nos encontrábamos junto a uno de los cientos y cientos de gigantescos árboles que circundaban la hondonada. Puede resultar raro de creer, pero el árbol tenía una escalera. En efecto, una escalera de madera ascendía rodeando el tronco, y accedía a diferentes puertas que parecían encontrarse dentro del propio árbol. No pude parar de mirar hacia arrriba, atónita, hasta que un resplandor me deslumbró. Thaaly había encendido una enorme y cálida hoguera, y todos se sentaron alrededor a charlar alegres y a frotarse las manos para entrar en calor.

-Tienes suerte de estar aquí. Le caes bien al bosque, eres una chica buena-Thaaly me sonrió de nuevo. Era exótica y misteriosa- al bosque no suelen gustarle los humanos.

-No le gustan los humanos... ¿Y le gusta el fuego?-murmuré incrédula.

-Oh, por supuesto que no. El fuego es un gran enemigo. Esto no es fuego de verdad. Es mágico, calienta y también ilumina, pero no quema.

-¿Cómo puede ser posible?

-Compruébalo tú misma. Acércate, puedes tocarlo. No te hará daño.

Todos me miraban expectantes. Tragué saliva, y como una flecha, acerqué mi mano a las llamas y la retiré en apenas un instante. No sentí nada. Todos rieron y lo volví a intentar, tensa y sorprendida. No quemaba. Contuve el aire en mi pecho mientras paseaba mi mano por las llamas. La hoguera estaba caliente, muy caliente, pero no quemaba. Podía soportarlo perfectamente, y sin embargo... allí estaba ese fuego, iluminando y calentando en varios metros a la redonda, tal y como había dicho Thaaly.

Aquello era demasiado, mucho más de lo que mi espíritu podía soportar en una sola noche. Sentí como me mareaba y me habría caído si la propia Thaaly no se hubiera apresurado para agarrarme.

-¿Estás bien, Nadia?

-No, yo... necesito descansar...antes me desmayé y... no quiero que me vuelva a pasar... sólo quiero descansar y... oh, todo esto me abruma, lo siento...

-Necesitas comer algo. Si quieres Thaaly puede traer...

-No Suri, no hace falta-sentía náuseas y no quería devolver el alimento que me ofrecieran- tan sólo necesito descansar lo que resta de noche.

-Que no es mucho, por cierto- Terció Thaaly con decisión- creo que lo mejor será que os lleve a todos a vuestras habitaciones...luego apagaré el fuego y yo también iré a descansar. ¡Vamos, aventureros, arriba! seguidme si a bien tenéis.

-Thaaly cogió una vela larguirucha y sucia (juro que no pude ver de dónde la sacó) y la prendió con el fuego de la hoguera. La izó y comenzó a subir las extrañas escaleras que recorrían el tronco del árbol. De vez en cuando se paraba ante una puerta. Había muchas más de las que yo me había imaginado.

-Bien, aquí Suri y Panta...-subimos unos cuantos escalones-Aquí Jaques y Telmo...-de nuevo, seguimos subiendo- aquí Dante, con Kamal...- tantas vueltas estaban empezando a aumentar mi mareo-Aquí Joseph, lobo solitario...-¿Es que aquella escalera no acababa nunca?-y por último, aquí está tu habitación, Liana, digo...Nadia. Demonios, qué cabeza tengo... ¡Pero bueno!-Thaaly se giró sorprendida- ¿Por qué seguís todos aquí? ¿Cómo es que habéis subido todos hasta arriba?- era cierto. Todos habían seguido subiendo, y ya estábamos casi en la copa del enorme árbol.

-¡Queremos ver si le gusta su habitación! al fin y al cabo es la más bonita de todas... ¡Vamos Nadia, entra ya!- Panta me empujó ligeramente hasta la puerta. Thaaly la abrió con una llave muy rara, hecha de madera y muy retorcida, y todos pasamos.

Los nueve apenas cabíamos en la estancia, que era toda de madera, con techos bajos y poco mobiliario, tan solo una mesa y unas cuantas sillas y una alacena no muy grande. Al fondo había una puerta, y en la esquina izquierda, unas escaleras que subían. Era bastante deprimente.

-Pe...¿Pero qué es esto?

-Os dije que no le iba a gustar... niña mimada...

-Oh vamos, Kamal, sólo está sorprendida... quedaos aquí, voy a enseñarle un momento la otra habitación y enseguida subiremos....-Thaaly me tomó la mano y abrió la puerta del fondo de la estancia.

-¿Te gusta? es un poco simple, pero bonita...¿verdad?

Sonreí como pude. 'Simple' se quedaba bastante corto. Aquella habitación era aún más pequeña. Había una cama con una sábana blanca y una manta verde, un baúl en el que no habrían cabido ni tres de mis vestidos, y una ventana minúscula en la pared derecha. En la pared izquierda, otra puerta conducía a lo que tal vez debería haber llamado ''letrina'' o ''baño'', pero un cuartucho entero de madera con un barreño redondo, un taburete y un pequeño espacio para hacer aguas menores y mayores no merecía siquiera aquel apodo.

-Es... no he estado nunca en un sitio igual-dije, sin faltar a la verdad. Era como una especie de habitación de taberna cutre y de baja calaña, pero no me atrevía a decírselo a Thaaly, a quien veía muy ilusionada.

-¡Oh, gracias! las casitas del bosque son preciosas... a tu hermana también le gustó mucho. ¡Ven al salón de nuevo, que aún queda el plato fuerte!

-Dudo mucho que a mi hermana le gustase esto...-murmuré, pero tan bajito que Thaaly no lo oyó.

-¡Por fin!-exclamó Dante al vernos aparecer- ¡Qué emoción! ¿Se verá la luna?

-¿Que luna? ¿Qué pasa?

Sin embargo, nadie me respondió. Todos me hicieron subir las escaleras, que daban (¡Menuda sorpresa!) a otra puerta de madera, un poco más pequeñas que las de la ''casita''.

-Nadia-Thaaly me miró extasiada- tu casita está casi en la copa del árbol, y por eso tiene una estancia más que el resto. Queremos que lo veas ahora porque... este es el rincón favorito de tu hermana. Pasábamos noches enteras aquí... contemplando la luna. Pasa, por favor.

Abrí la puerta. Un resplandor plateado me cegó durante unos segundos, tras haber estado tanto tiempo casi a oscuras. Todos me siguieron, aunque prácticamente no cabíamos, tan estrecho era el lugar. Pero una vez que pude mirar a mi alrededor, me maravillé.

Era un mirador, una especie de pequeño balcón de madera desde el que podía ver todo el claro del bosque a una altura impresionante. Pero lo que más me impactó fue la luna. La luna, llena y enorme, parecía estar más cerca que nunca, parecía estar al alcance de mi mano, y brillaba.. brillaba tanto que era difícil resistirse a tocarla, casi parecía derramar su sangre plateada, como una estela de brillante frío.

-Es...impresionante...¡Es enorme!

-La luna del bosque siempre está llena. A Liana le encantaba-Joseph apoyó sus manos en mis hombros paternalmente- espero que a ti también. 

-Lo sé.... ella me lo dijo. ¡Oh Joseph, ella me lo dijo antes de irme! no os ha olvidado, ella os recuerda...

-No sé por qué estás aquí, Nadia, pero parece ser que Liana tiene un serio problema, y si es así espero que podamos ayudarte. Espero que nos cuentes lo que ha pasado y por qué estás aquí. ¿Lo harás?

-Yo...no... no puedo. Yo...

-Está bien, está bien...-las chicas me rodearon y me condujeron escaleras abajo de nuevo- dejadla descansar. Mañana ya veremos lo que el futuro depara.

Todos accedieron a dejarme descansar. En cuanto me vi sola en aquella estancia quise volver a subir a ver la luna de Liana, pero me puse tan triste de repente que no encontré la fuerza para caminar. Me arrastré como alma en pena hasta el camastro, y bien tapada, me abandoné aun sueño triste y profundo.


*  *  *


Pasé varios días en el bosque con Thaaly, Suri, Panta y los juglares, recuperándome de todo lo vivido y descansando y alimentándome bien por primera vez en un tiempo. Lo que menos soportaba era el hecho de que estaba obligada a llevar la misma túnica verde que todas las demás chicas, mientras que todos los muchachos y hombres llevaban la misma camisa con las mismas calzas verdes. Thaaly decía que era porque ''El bosque no entiende de tierras o sangre, todos somos sus hijos, iguales y mortales'', pero yo estaba deseando recuperar mi precioso vestido blanco o al menos mi vestido azul, ambos guardados en el feo baúl de mi ''casita''. Caminar descalza era cómodo, pero temía clavarme una espina o encontrarme con algún insecto en cualquier momento, por lo que me paseaba nerviosa por el suelo de madera de mis habitaciones o por la hondonada, harta de ver tanto marrón y tanto verde.

Todo en el bosque era verde, y ni siquiera podía ver el cielo. Verde claro de día, verde oscuro de noche... estábamos completa y totalmente rodeados de árboles, por lo que la luz era limitada, y dependíamos constantemente de las hogueras mágicas que Thaaly se encargaba de hacer aparecer. Lo más parecido a la luz natural que podía ver era la gran luna, siempre llena, en el mirador cada noche, pero hasta ella parecía tener un toque verdoso entre tanto plateado.

Por otra parte, pasaba la mayor parte del tiempo descansando sola, pensando, pues los muchachos se pasaban el día atareadísimos haciendo Dios sabe qué de gran importancia con Thaaly, y Suri y Panta, si bien más libres, también tenían muchos quehaceres diarios. Además, debían visitar a sus familiares duendes y no podían pasarse todo el tiempo conmigo. No podía, pues, evitar preguntarme cómo demonios había acabado allí Liana y en qué ocupaba su tiempo.

Sin embargo, eran evidentes los efectos positivos del ''Bosque mágico'' (así lo llamaba yo en secreto) sobre todos nosotros. Suri y Panta corrían de un lado a otro, llenas de energía y con la ligereza de dos bailarinas, casi mimetizándose con aquel entorno. Jaques y Telmo se mostraban menos tímidos y mucho más alegres, Dante parecía más responsable, si bien seguía teniendo esa personalidad alocada... Y hasta Kamal estaba de buen humor y me trataba con un mínimo de respeto. Yo respiraba mucho mejor y cada día estaba menos cansada. Y Joseph parecía haber rejuvenecido años, y hasta su piel parecía menos dañada y más suave. Todas las noches tocaban preciosas canciones y contaban cuentos alrededor de la hoguera, y si yo no me encontraba muy mal, cantaba un par de canciones.

Una mañana, me encontraba junto a la hoguera, sentada rodeándome las piernas con los brazos y apoyando el mentón en la rodilla,  ensimismada, contemplando el fuego, cuando sentí unos toquecitos en el hombro. Di un respingo. Era Thaaly.

-¿Se puede saber qué te pasa? llevo llamándote un buen rato... ¿Qué ves en el fuego que tanto te atrae?

-Perdona Thaaly... las hogueras me recuerdan a alguien... su pelo... bueno, no importa-Sacudí la cabeza y me levanté, estirándome perezosamente- cielo santo... ¿Eso que llevas ahí es un conejito muerto?

Thaaly desenganchó el pequeño cadáver de su cinturón y se quitó de encima el arco y el carcaj con flechas que llevaba atados a la espalda.

-Por supuesto que lo es... ¿Qué crees que cenas cada noche con nosotros? ¿Carne fantasma? no hay de eso por el bosque... en fin-Chasqueó los dedos y el conjunto de caza desapareció. Yo, a esas alturas, ya no me sorprendía por cosas como aquella- vengo a preguntarte... ¿Te has bañado hoy?

-¿Disculpa?-la miré muy ofendida.

-Que si te has bañado hoy. Ahora que estás acostumbrada a la atmósfera del bosque, creo que puedo llevarte a un lugar muy especial. Voy a enseñarte algo que creo que va a gustarte mucho, pero necesito que estés bien limpia. ¿Te has bañado? vamos, Nadia...

-Pues... no, ¡Hoy no!

-Pues al baño entonces, o si no ellas no querrán recibirte. ¡Vamos! ¿Quieres que te ayude?

-¿Ellas? ¿Qué quieres decir con ellas?...¡Ay! ¡No me empujes, Thaaly, puedo yo sola!

Un buen rato después, caminaba tras Thaaly con la piel inmaculada, una túnica igual de sosa y verde pero limpia, y alguna que otra gota de agua cayendo de mi pelo. Nunca podré decir con exactitud cuál era el camino que seguíamos, pues no parábamos de dar vueltas y más vueltas, de tomar senderos que no existían, de retroceder, de girar y de parar para luego seguir andando... cada vez que le preguntaba a Thaaly adónde diablos creía que me estaba llevando, ella sonreía y me decía ''Espera''. Justo cuando iba a decirle que sus bromitas no me hacían ni pizca de gracia, Se detuvo y me miró como una niña apunto de enseñar su precioso vestido nuevo.

-¿Ves todos esos árboles de ahí? ¿Ves lo juntos que están y cómo se entrelazan sus ramas?

-Sí... parece un nido de pájaros...

-Es un hogar. Es el hogar de... oh, venga, entremos. ¡Vas a ver!

-¿Entrar?-la miré de arriba a abajo- ¿Entrar en el hueco de esos árboles? pero está muy oscuro, Thaaly... 

-No tengas miedo. Si está oscuro es sólo para que las veas mejor. Espero que les caigas bien, aunque con un aura tan pura como la tuya seguro que querrán verte...

-¿Caerles bien... pero a quienes?

-Vamos....¡Entra de una vez! ¿No querías saber para qué habíamos venido?

-Está bien, pero que conste mi total desacuerdo y mi...

-¡SSSSH! ¡Entra, pero en silencio! se van a asustar...

Ambas nos colocamos frente a los árboles. Thaaly tocó el tronco de dos de ellos y murmuró algo en un idioma desconocido, en la lengua del bosque, supuse, y los árboles se separaron ligeramente, dejando un hueco suficiente como para que pasásemos.

En cuanto entramos, los árboles se juntaron de nuevo, envolviéndonos en la más absoluta oscuridad. Thaaly me agarró la mano, y ambas permanecimos inmóviles.

-Thaaly...

-Sssh-susurró- déjame a mí- A continuación dijo en voz muy alta y clara- Buenos días. Esta es Nadia, la hermana de Liana...¿Os acordáis de la joven y dulce Liana, verdad? ha pasado un año humano, y en esta ocasión es su hermana la enviada al bosque...

-¿Con quién estás habland...?

-Ssssh-me susurró, y continuó hablando como si nada- Ella es, si cabe, aún más dulce y más delicada que su hermana, y su corazón se iluminaría de pura alegría si sus ojos obtuvieran el inmenso placer de poder conoceros, a todas. Jamás os haría daño, y su aura es tan pura como el cristal más bello y fino de vuestro reino. Concedednos el honor, por favor.

Thaaly se calló, y transcurrieron unos interminables segundos en los que no ocurrió nada. Cuando yo estaba a punto de preguntar a santo de qué venía ese discursito sobre mi aura, la hierba se iluminó a nuestro alrededor con un resplandor verdoso. Me quedé boquiabierta, y la pregunta murió en mis labios.

-¡Oh, perfecto!-susurró Thaaly-colócate allí, en el centro.

-¿Yo sola? y...¿Cómo sabes que eso es el centro?

-Venga, colócate allí. Quieren recibirte.

Di unos cuantos pasos y me dirigí al punto donde Thaaly me indicaba.

-Basta, Thaaly. No tengo ni idea de qué ocurre. ¿Quienes quieren recibirme?

-Ellas. Todas ellas-Thaaly sonreía exultante a mi espalda.

Miré al frente, a tiempo de ver cómo una mariposa de un intenso color rosa volaba a través del oscuro bosquecillo, posándose en mi dedo. Sus alas parecían hechas de luz pura, y era brillante y suave. Sin embargo, cuando acerqué mi mano a la cara para verla mejor, pude comprobar que no era una mariposa. No podía ser una mariposa, las mariposas no tiene cuerpo humano.

Contuve el aliento mientras miraba a aquella criatura. Era como una muchacha, una muchachita de cuerpo y cabello dorado y alas rosas, hecha de luz, con finas antenas que le salían de la frente y no más larga que un dedo de mi mano. Abrió unos enormes ojazos rosas y me miró muy atenta, como esperando a que dijera algo. Pero yo no podía hablar. Era como los sueños que tenía cuando era pequeña. Finalmente, y tras unos minutos, logré reunir el valor para murmurar:

-¿Es...es un hada?

-¡¡Wiiiiiiiii!!- La preciosa criaturita gritó con voz chillona y salió despedida de mi mano. volando por todo el pequeño espacio tenuemente iluminado.

 Al instante, cientos de mariposas (Nada de eso, ¡Hadas!) salieron de cada rincón, iluminando el bosquecillo como un arcoiris de risitas y brillo. Azules, amarillas, moradas, verdes, naranjas, plateadas, celestes, rojas, rosas, blancas e incluso negras... las había de todos los colores,aunque todas tenían el cuerpo y el pelo dorado, y todas se acercaban a mí y se enredaban en mi pelo, se posaban en mis brazos, se reían, hablaban en su extraño idioma y pasaban volando y bailando en el aire delante de mí, como si yo no supiera que eran, probablemente, lo más fantástico y maravilloso que vería en los días de mi vida. Thaaly se acercó a mí, con unas cuantas hadas descansando entre las manos y otras cuantas tirándole de los rizos.

-¿No son maravillosas? viven en una parte muy profunda del bosque porque son tan delicadas que corren peligro estando fuera. Jamás podrán ir al mundo humano, se morirían al instante...necesitan magia pura para sobrevivir. Son bastante traviesas e incluso un poco ladronas, pero...se portarán bien contigo. Pocas veces ven a un humano, y aún menos a uno con el aura tan pura cono la tuya.

-Son..yo..no tengo palabras. Thaaly, son lo más maravilloso que he visto jamás. ¡Es como cuando era pequeña! son tan preciosas...ni siquiera puedo describirlo. ¡Es el mejor regalo que podrías haberme hecho!

-Cuando se lo enseñé a tu hermana por primera vez, ella dijo que te traería aquí en cuanto viniérais juntas. Me aseguró que te gustaría incluso más que a ella. Veo que no se equivocaba... te conoce muy bien.

-¿Mi hermana quería traerme aquí?

-Por supuesto. Hablaba de ti todo el tiempo, de lo que te gustaría, de cómo reaccionarías a esto o a aquello... ella quería que vivieses todo esto a su lado.

-Oh. Liana...-comencé a llorar en silencio mientras las haditas revoloteaban mirándome.

-¿Qué está ocurriendo, Nadia? ¿Por qué no ha venido Liana contigo? cuéntamelo, por favor.

-Mi hermana se muere, Thaaly- dije, deseperada- y yo soy la única que sabe como evitarlo. Se me acaba el tiempo y...oh-de repente sentí un gran mareo. Me costaba mucho respirar. Sin poder evitarlo, me caí débilmente en la iluminada hierba. Las haditas se marcharon dando pequeños grititos. Apenas pude oír la voz de Thaaly:

-Nadia...¡Nadia! Mírame, por favor...

-Me encuentro... oh-me interrumpí e hice grandes esfuerzos por no vomitar.

-Demasiada magia, demasiada magia... a los humanos os afecta mucho. Oh, perdóname, Nadia, debí haberlo sabido... venga, vámonos.

Thaaly me cogió en brazos (no pensé que una chica tuviera esa fuerza) y me sacó del bosquecito de las hadas rápidamente.

-Mírame por favor, háblame Nadia, no pierdas el sentido... vamos a hacer una cosa, voy a abrir un portal ahora mismo y vamos a volver a tu mundo, ¿De acuerdo? solo un rato. Allí te encontrarás mejor y podremos volver antes al claro. ¿Quieres?

Yo no estaba muy segura de haber entendido las palabras de Thaaly, pero gemí un débil ''Sí'' antes de desmayarme. 

Volví en mí unos minutos después, según Thaaly. Ella estaba junto a mí, muy preocupada, y no paraba de decir lo culpable que se sentía.

-Estabas tan encantada con las hadas que se me olvidó sacarte de allí...

Me incorporé lentamente. Estábamos en una explanada junto a la que pasaba un riachuelo. Me alegré infinitamente de ver otros colores aparte del verde de las copas y el marrón de los troncos: ver el agua, las piedras, la tierra seca y polvorienta y sobre todo el cielo limpio y azul de primavera me ayudó mucho a tranquilizarme. Se notaba que ya no estábamos en el bosque mágico. Todo parecía menos vivo, menos misterioso, y el aire era más denso y caliente. Bebí agua del riachuelo, y me senté en la tierra, sin importarme que la delicada túnica pudiese mancharse. Thaaly me dio un pequeño dulce de miel:

-Come. Nos quedaremos aquí hasta que te sientas mejor. Dios, cómo me cuesta respirar. Y eso que estamos en las profundidades del bosque humano... ¿Cómo podéis vivir en esas horribles ciudades llenas de basura y humo?

-Yo no noto apenas nada...sonreí un poco más aliviada-intentaré darme prisa.

Mientras comía aquel dulce manjar, un conejito gris pasó corriendo como un rayo a escasos metros, tal vez atraído por el olor. Miré con aprensión a Thaaly.

-Tranquila, no voy a cazarlo. Sólo mato para comer, nada más. Jamás le haría daño sin justificación. Además, me desconcentras muchísimo. Contigo aquí sería imposible.

-¿Yo te desconcentro? ¡No estoy haciendo nada!

-No es eso, es... es tu maldita aura. Eres como una niña, eres tan pura que me extraña incluso. Y hueles muy dulce todo el rato y... eso me desconcentra un poco. ¿Qué edad tienes?

-16 años...¿Por qué?

-Porque es raro que siendo ya una muchacha tu aura sea tan frágil... ¿Nunca has estado con un hombre?

Estuve al borde de la muerte por atragantamiento.

-¿¡CÓMO OSAS PREGUNTARME ALGO ASÍ!?

-¿Y qué sé yo? ¿No estás enamorada? ¿Nunca has besado a nadie? ¿Acaso no estás casada?

-Yo... estoy prometida, pero antes de que el estúpido mensajero de mi estúpido marido fuera a mi castillo con el estúpido anillito, yo me fui de casa...y en cuanto a eso del amor... permíteme que lo dude.

-Uh... te ruborizas... así que hay alguien pero no es tu prometido ¿Eh?

-¡THAALY, POR DIOS!

-¡He acertado! lo veo en tu aura... vamos, ¡Cuéntaselo a Thaalyyy! ¿Quién es? debe ser muy apuesto, te va a estallar la cara... ¿Por qué no le has besado? deberías hacerlo...

-Basta, Thaaly, no quiero hablar de eso...- Quería meter la cabeza en el río y no sacarla jamás de allí.

-¿Por qué las humanas nunca queréis hablar del amor? Yo no tengo ningún problema en gritarle al mundo que estoy muy pero que muy enamorada de Joseph...

-¿Qué? ¿DE JOSEPH?

-Mi sueño más ferviente es convertirme en su esposa. Me muero por Joseph, es el mejor hombre que puede existir... y aunque sé que me corresponde, también sé que jamás podremos estar juntos.

-Pero Joseph.. ¿Y tú?

-Sí, ya lo sé, la edad... pero no me importa que él tenga 35 años... yo tengo 20, ya soy toda una mujer... aunque claro, yo viviré cientos de años y él... además, ¿Qué clase de matrimonio se ve solo una vez al año? ¡Imagínate si tuviéramos hijos! Las leyes no le permiten a él vivir en el bosque... y yo no aguantaría viva ni cinco días en el mundo humano. Como puedes ver, la cosa es un poco dificultosa.

-Oh Thaaly... es muy triste...

-Pues sí... pero no te imaginas la alegría que siento cada vez que le veo aparecer una vez al año... mira que intento conquistarle, y él me rechaza tan amable y dulcemente... por eso... ¡TÚ!-me señaló con energía- ¡Deberías comerte a besos a tu hombre antes de que llegue ese estúpido marido al que mencionaste!

-No es... mi hombre...

Y en estas andábamos, cuando nos vimos súbitamente interrumpidas.

Una muchacha apareció de entre los setos de la orilla opuesta, con ropas de hombre, una ligera cota de malla y una melena negruzca y enredada ondeando al viento. Llevaba una gran bolsa de viaje que parecía aún más grande entre sus manos, pues era delgaducha y pequeña, con una nariz muy larga. Cruzó el río en un suspiro y nos gritó:

-¡THAALY! ¡Qué suerte has tenido de que os oyera por casualidad al pasar... He capturado a un forastero! Ha estado a punto de meterse en nuestro campamento... ¡La jefa va a ejecutarlo! He vuelto a por su bolsa por si nos ha robado algo... ¡Marchaos, rápido! podría haber más ladrones asquerosos...

-Gracias por avisarnos, Altea. Vámonos, Nadia, este sitio no es seguro...

-Un momento...-Me levanté y miré a la muchacha de arriba a abajo, sin podérmelo creer- ¿Altea?- volví a mirarla una vez más- ¿Altea de Soláureo?

Ella hizo lo mismo y abrió mucho los ojos:

-Nadia...¿Nadia de Campoflorido?

-No me lo puedo creer...

-¡Aaaanda, fíjate! ¿Qué haces tú aquí?

-¿CÓMO QUE QUÉ HAGO YO AQUÍ? ¡ALTEA, DESAPARECISTE EL PASADO VERANO SIN DEJAR RASTRO! TU FAMILIA SE VOLVIÓ LOCA DE DOLOR, EN LA CORTE HUBO LUTO CINCO DÍAS... ¿Y RESULTA QUE ESTABAS EN EL BOSQUE?

-Oh, no me cuentes esas cosas tan aburridas... en la corte son taaaaan falsos... y ahora vivo aquí, sí. ¡Soy una amazona!

-¿UNA QUÉ?

-A ver si lo he entendido... ¿Os conocéis?- Thaaly nos miraba alternativamente.

-Siiii-respondió Altea como si fuera lo más normal del mundo.

-Ay Dios... Esta señorita- exclamé muy enfadada- era la prima de una difunta amiga mía muy querida. Se casó muy joven, aunque el que salió ganando fue su feo marido..¡ELLA ES LA CONDESA ALTEA DE SOLÁUREO! Su familia es una de las más ricas del oeste del país... y el verano pasado desapareció sin dejar rastro, un buen día, se desvaneció... en la corte se la conoce como la condesa fantasma, porque aunque la buscaron durante meses jamás la encontraron... y de repente... ¡APARECE AQUÍ!

-Caramba Altea, menuda historia... ¡No tenía ni idea de tu pasado!

-Síiii... pero me gusta más ser una amazona valiente y guapa.

-¿UNA QUÉ?-volví a repetir, desesperada.

-Estamos en la frontera del territorio de las amazonas- explicó Thaaly- Llevan aquí unos años... son un grupo de mujeres cazadoras. Mantienen a los ladrones a raya, ocupándose de que ningún humano desaprensivo entre en el bosque o cometa algún delito contra la naturaleza. Su jefa es implacable. Si tiene un buen día nos trae al prisionero y nosotros lo transformamos en árbol.

-¿QUÉ?- La miré horrorizada- ¿Y entonces, qué hace si tiene un mal día?

-Le corta la cabeza al susodicho en un suspiro.

-¡No puede ser!

-Oh tienes que verla, Nadia...¡Va a ser tan divertido!

-¿ESTÁS LOCA, ALTEA? -La miré echando chispas por los ojos- mira, no sé por qué de repente sirves a esa salvaje, pero no pienso ir ante ella...

-¡Debes hacerlo! será incluso más seguro para vosotras, podremos escoltaros...

-Tienes razón, Altea. Será mejor que vayamos contigo.

-¿PERO QUÉ DICES, THAALY?

-Tranquila, Nadia. La jefa de las amazonas odia a muerte a los hombres, pero es benévola con las mujeres. Incluso las acoge en su grupo de amazonas... Aunque si está ejecutando a un ladrón no creo que sea buena idea interrumpir...

-¡No te preocupes! a estas alturas estará más que muerto...-Altea dio dos o tres saltitos, alegre- vamooooos todaaaaaas...

Comenzamos a correr río arriba, Altea feliz y tan estúpida como yo la recordaba, Thaaly tranquila y centrada, y yo absolutamente aterrada.

Casi en el nacimiento del río, descubrimos la terrible escena: Una mujer (aunque con la armadura y el yelmo parecía un soldado fornido) estaba subida a un caballo, que tenía una larga cuerda atada al cuello. Al final de la cuerda, un hombre con un saco en la cabeza se revolvía, desesperado por huir.

-¡Jefa! aquí esta su bolsa...- Altea se acercó, mientras que Thaaly y yo permanecimos apartadas.

-Ya era hora, Altea- la voz sonaba metálica y fría dentro del yelmo- ¿Has comprobado si ha robado algo?

-¡Ay, no!

-Oh, Altea, no puedes ser más estúpida... está bien, se acabó, se me está agotando la paciencia- bajó del caballo ágil y fuertemente- quítale el saco- desenfundó una espada temible, enorme y pesada- aquí se acaban tus fechorías, ladrón.

Me sentí morir cuando el rostro herido del prisionero quedó a la vista.

-Axel...¡AXEL! ¡AXEL, NO! ¡AXEL!

Corrí los escasos metros que me separaban de la macabra pesadilla y me interpuse entre aquella asesina y Axel.

-¡DETENTE! ¡NO TE ATREVAS A TOCARLO!

-¿Nadia?- murmuró él, aturdido y débil.

Me arrodillé y apoyé mi frente contra la suya, llorando de puro horror y rabia.

-Axel... Dios mío, ¿Qué te han hecho?

Él, a pesar de las magulladuras de la cara, sonrió:

-Nada... no llores por favor... sólo me han pegado un poquito...

-¿Qué significa esto?- la voz metálica tronó por toda la explanada.

-¡Selene, detente por favor!- Thaaly agarró del brazo a la salvaje amazona- creo que se conocen.

-¿Crees que me importa que tu amiguita conozca a un ladrón, Thaaly?

-¡NO ES UN LADRÓN, ESTÚPIDA, ES UN CABALLERO!

-¡HA ENTRADO A ROBAR EN MI CAMPAMENTO! ¡ME LO HA DICHO ALTEA!

-¡ALTEA PUEDE JURAR POR EL EVANGELIO, Y ESO NO SIGNIFICA QUE SUS PALABRAS SEAN CIERTAS!

-Yo... yo no he robado nada...-Axel respiró con dificultad- ya habéis comprobado que no llevo nada encima, y en mi bolsa sólo están mis pertenencias...os lo juro, soy un caballero del príncipe Alan...

-Eso no me vale, puedes estar mintiendo. ¿Qué hacías tan adentro del bosque?

-La buscaba....la buscaba a ella.

-Axel...-murmuré.

-¿Es eso cierto, muchacha? ¿Te debe algo este hombre? ¿Es acaso tu marido?

-Es...-miré a Axel desesperada y de nuevo a la despiadada soldado- es mi paladín, tiene una prenda que lo demuestra.-Era cierto. Axel llevaba mi lazo atado al cinturón. Me erguí recta y altiva ante la amazona- yo respondo por él, ya que está cumpliendo una misión de vital importancia para proteger mi noble vida. Las leyes están claras... y te obligo a cumplir el indulto.

-¿Vos me obligáis? ¿Y vos sois...?

-La duquesa Nadia de Campoflorido.

-¿¡QUÉ!?

-Lo que oyes, desgraciada. Veo que ya no eres tan valiente... suelta ahora mismo a mi paladín.

-Altea...suéltalo y quítame el yelmo.

-mmm...¿Segura?

-¡OBEDECE!

Altea procedió a acatar las órdenes. En cuanto el rostro de la amazona jefe salió a la luz, pude comprobar que era una muchacha joven, no mucho mayor que yo. Tenía la cara redonda y delicada, y aunque llevaba el pelo castaño casi tan corto como un muchacho, su belleza femenina era innegable. En cuanto pudo respirar con normalidad, soltó la espada y se lanzó a abrazarme.

-¿QUÉ HACES, SALVAJE? ¡SUÉLTAME!

-¡Nadia... Nadia, soy yo! No vayas a decirme ahora que no me reconoces... siento haber querido matar a tu paladín... ¡No puedo creer que estés aquí!

-¿Quién demonios er...-la pregunta quedó interrumpida. Me fijé en el rostro de la muchacha. Se me paró el corazón.

-Thaaly...¿Estás segura de que en tu bosque mágico no hay fantasmas?

-Em, claro...¿Por qué me preguntas eso ahora?

-Porque esta muchacha es mi amiga, la condesa Moira de Lunargenta...

-¿Y qué?

-Que mi amiga Moira murió hace cuatro años.

-Nadia, eso no puede ser...¡Nadia!- La voz de Axel llamándome fue lo últimmo que sentí antes de desmayarme por segunda vez en apenas una hora.