viernes, 23 de enero de 2015

Frases que son mentira

Frases que son mentira

Esta entrada es digna del llamado ''cuaderno azul'', un sitio donde escribo lo que me sale de las entrañas de vez en cuando. No lo que quiero que la gente vea bonito, no lo que me esfuerzo en escribir con bellas palabras para que se entienda y todo el mundo pueda leerlo. No. Simplemente escribo lo que necesito sacar de mí, normalmente porque me hace daño. Hoy vengo a desmitificar una frase que es completamente falsa y que odio.

Y es esa de ''las mejores personas son esas que se duermen llorando cada noche y luego lucen una preciosa sonrisa cada mañana''. UH. MENTIRA. MENTIIIIIIRAAAAAAA.

Vamos a ver, ¿Por qué coño intentan hacer bonito un concepto tan horrible? Todos los que alguna vez se han dormido llorando saben que al día siguiente no se puede lucir una preciosa sonrisa.

Yo he perdido la cuenta de cuántas veces me he dormido llorando. Literalmente, he perdido la cuenta. Y no llorando un poquito de tres lágrimas bonitas y femeninas y luego a dormir como una santa. No. Llorar de ahogarme entre lágrimas y mocos y de encima preocuparme porque no quería que mis padres se despertaran en plena madrugada para descubrir a un bulto enrollado en mantas con los ojos más rojos y más hinchados que dos jodidos tomates de huerta. Y os pudo jurar por lo que queráis que cuando esas cosas pasan luego, a la mañana siguiente, no se pude lucir nada parecido a una sonrisa fuerte y vital. Estás ahí, plantada, pálida como tú sola, que parece que acabas de salir de la puta tumba, desganada y completamente ida, neutra. Si te ríes con algo se nota que no te ríes igual que siempre, que es por compromiso vaya. Y no te encuentras bien (Obvio anímicamente estás aniquilada) ni siquiera físicamente. Y es porque estás agotada. Porque sentir que te consumes con cada lágrima que sale de ti es agotador. Porque sentir que te mueres es doloroso. Porque desearlo es deprimente, y si te deprimes lloras más, y luego cuando paras y crees que toda la crisis horrible ha pasado, las vocecitas de tu estúpida conciencia, que están confusas, empiezan a susurrar por cada rincón de tu maldita mente, y te marean, te agobian y te llenan de paranoias adolescentes que no hacen sino crearte complejos e inseguridades muy bastos que luego apenas se pueden disimular en público. 

Wow, si estuviera diciendo esto en vez de escribirlo creo que estaría sin aliento. Pero lo que e dicho es la pura verdad. Los agobios más fuertes, los más duros, acuden en la noche, y no podemos hacer nada para evitarlo, ni para evitar que todos nuestros complejos se ceben de un pobre cerebro agotado. Y no somos fuertes, ni somos las mejores personas. Somos jodidamente débiles. Todo nos afecta y todo nos pasa factura. Una mala mirada puede entristecernos durante días, un mal comentario oído por accidente nos mata, y al mínimo cumplido nos ponemos a llorar con una emoción exagerada. Y es por eso. Porque no somos nada fuertes. Porque estamos destrozados.

Así que la próxima vez que veáis a alguien luciendo un precioso maquillaje, un peinado bien currado, una ropa guay y una sonrisa que ilumina, dadle la enhorabuena por ser fuerte y estable, e id a abrazar a esa que ha traído toda la mala cara, a esa que está palidísima y no se ha maquillado y lleva una coleta despeluchada y una ropa hortera. Porque esa es la que anoche casi se muere llorando.

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