jueves, 19 de abril de 2018

No puedo entrar en tu mundo


Más de una vez me has dicho ven. Me lo has dicho con una sonrisa en la cara, tu voz dulce, unos ojos amables y la mano abierta, tendida hacia mí. Ven. No dudo de tu sinceridad, no dudo de que realmente quieras que vaya contigo, realmente pienso que crees que nos lo pasaríamos bien, que nos acercaríamos más la una a la otra, que tal vez podría conocer a más gente y tener unos amigos geniales y populares como los tuyos. Como tú misma, popular y perfecta.

Pero se te escapa siempre un detalle, siempre el mismo. No puedo.

No puedo entrar en tu mundo. Lo intenté, no duré más que unos pocos meses. Tuve que escaparme, tuve que huir ahogada de vergüenza, poniendo excusas que probablemente nadie creyó.

No podía poner un pie en aquella sala. Al principio pensaba que eran los nervios, era normal, pero ¡Eh! Estábamos juntas, seguro que aquel nudo en la boca del estómago se me pasaría pronto, seguro que enseguida lograría hablar con todas tus amigas y antes de querer darme cuenta yo sería una más del grupo, todas me querrían muchísimo. Porque tú encajas te perfectamente, desde el principio, porque eres tan perfecta como ellas. Pero yo no lo soy.

Ni siquiera podía hablar.

Todas allí, algo más mayores o algo más jóvenes que yo, todas perfectas. Todas con años de experiencia, todas con muchísimos más conocimientos que yo, o tal vez no, pero con muchísima más energía y alegría. Todas encantadas, todas ya amigas, todas con una complicidad de la que yo no podía ni soñar llegar a formar parte. Todas guapísimas, tanto como tú, todas con una tremenda confianza, todas irradiando alegría y juventud, ganas de todo. Todas llenas de estilo, de gracia, de elegancia, de puro talento.

¿Puedes explicarme qué se suponía que iba a hacer yo allí? ¿Cómo pretendías que encajase? ¿Acaso no sabes de dónde vengo, no sabes lo que hago? ¿Acaso nos sabes lo que soy? ¿Acaso no sabes que no puedo ni podré jamás llegar a estar a vuestro nivel? ¿Por qué pensaste que era buena idea? ¿Acaso no ves que me ahogo, que tengo ganas de llorar, que no puedo ser como ellas, que ya son mucho más de lo que yo nunca seré?

¿Acaso no ves que no encajo?

¿Acaso no ves que quiero, pero no puedo? ¿Que nunca podré?

Me alegro por ti, lo haré siempre. Pero me duele, me hace sangrar por dentro. Así que por favor, no vuelvas a decirme ven. ¿Cómo voy a bailar con las hadas? Ni siquiera tengo alas.

No puedo entrar en tu mundo.


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